Ébola en RD del Congo deja 499 muertos y agrava crisis sanitaria
La República Democrática del Congo enfrenta una grave emergencia sanitaria tras confirmar 499 fallecidos y 1.544 casos de ébola desde el inicio del brote el pasado 15 de mayo, según informaron este sábado las autoridades del país africano.


La epidemia, considerada una de las más severas de la historia reciente, permanece concentrada principalmente en las provincias orientales de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur.
De acuerdo con el Ministerio de Comunicación y Medios congoleño, la tasa de letalidad alcanza el 30,6 %, mientras que 213 personas han logrado recuperarse y cientos continúan bajo tratamiento médico especializado.
Las autoridades sanitarias han reforzado las labores de vigilancia epidemiológica y las campañas informativas ante la persistente desconfianza de algunos sectores de la población hacia las medidas de prevención y control.

El presidente Félix Tshisekedi advirtió que la inseguridad generada por los conflictos armados en el este del país dificulta significativamente las operaciones de monitoreo y contención del virus. En este contexto, el mandatario sudafricano Cyril Ramaphosa respaldó la propuesta de establecer un alto al fuego humanitario que facilite las labores sanitarias y humanitarias en las zonas afectadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como una emergencia de salud pública internacional. La enfermedad, causada por la cepa Bundibugyo, para la cual aún no existe una vacuna autorizada, ya se ha extendido a Uganda, donde se reportan 20 casos y dos fallecidos, así como a Francia, elevando la preocupación por su propagación internacional.
El ébola es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por contacto directo con sangre, fluidos corporales o tejidos de personas y animales infectados.

Sus síntomas incluyen fiebre alta, vómitos, diarrea y hemorragias, pudiendo provocar la muerte si no se recibe atención médica oportuna. Las autoridades sanitarias insisten en que el aislamiento de pacientes, el uso de equipos de protección y la detección temprana continúan siendo las principales herramientas para contener la enfermedad.