Santo Domingo de Guzmán ya se encuentra en su Santuario Las Sierritas

El Santo Patrono de Managua, Santo Domingo de Guzmán ha regresado a su Santuario ubicado en la Iglesia de Las Sierritas. Después de pasar 10 días en la capital, los peregrinos lo adornaron con flores amarillas y blancas. La imagen entró a su morada a las 6:45 minutos de la noche del sábado 10 de agosto; acompañado de los feligreses.

Santo Domingo de Guzmán ya se encuentra en su Santuario en Las Sierritas

Durante la entrada del Santo Patrono en la Iglesia Santo Domingo las familias celebraron con estallidos de pólvora para despedir con fervor religioso los diez días que estuvo en la capital.  A través de las manifestaciones de amor y religiosidad, el pueblo nicaragüense sigue manteniendo vivas las tradiciones, cultura; y restituyendo la paz.

Hoy estoy contento de haber venido a dejar a mi santito, esta es una promesa que inició mi mamá y al fallecer ella, me hice responsable de ese compromiso espiritual. Mi condición de cuadripléjico no me impide venir todos los primeros y diez de agosto a cumplirle a Minguito, un santo muy milagroso”, manifestó José Dolores Almendares. Participante en la tradición de Minguito.

En seguridad y tranquilidad se vivieron estas fiestas tradicionales

Anteriormente, la Policía Nacional realizó un comunicado a las familias nicaragüenses; afirmando su presencia en estas actividades. Por lo que, estas fiestas se ha llevado en paz. Unidades de la policía nacional y bomberos de la cruz roja estuvieron sirviendo a los peregrinos con amor para protegerlos y guiarlos en la procesión.

Santo Domingo de Guzmán ya se encuentra en su Santuario en Las Sierritas

«Son 15 años bailándole a mi santito, yo le pedí por la salud de mi familia, estabilidad económica; y por el descanso eterno de mi madre. Quién falleció hace seis meses. Realmente venir a esta fiesta es un honor y la hemos disfrutado mucho gracias a la seguridad que brinda la Policía Nacional”, expresó Brenda Sánchez, feligresa que anduvo en la procesión.

De esta manera, la Iglesia de Santo Domingo se vio pequeña para la multitud de devotos que acompañaron al Santo Patrono a su morada. Esa misma los feligreses no pararon de bailar, cantar y aplaudir hasta que el Santo Domingo llegó a su altar mayor.

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